Dolor de barriga antes de competir: ¿es buena idea no desayunar?
Hay deportistas que lo reconocen enseguida. Se acerca una competición importante y aparece esa sensación en el estómago. Nudo en la barriga.Náuseas.Ganas de ir al baño.Falta […]
Hay deportistas que lo reconocen enseguida.
Se acerca una competición importante y aparece esa sensación en el estómago.
Nudo en la barriga.
Náuseas.
Ganas de ir al baño.
Falta de apetito.
Sensación de tener el estómago cerrado.
Y entonces aparece una solución aparentemente lógica:
“Si comer me sienta mal, mejor no desayuno.”
El problema es que dejar de comer no siempre elimina el malestar.
Y además puede hacer que llegues a competir con menos energía, más hambre y peor capacidad para concentrarte.
¿Por qué me duele la barriga antes de competir?
Porque el cuerpo también responde a la presión.
Los nervios no ocurren solamente “en la cabeza”.
Cuando anticipamos una situación importante, el sistema nervioso activa una respuesta de alerta. Eso puede modificar el funcionamiento del aparato digestivo.
Una revisión científica publicada en Journal of Clinical Gastroenterology explica que el estrés psicológico y la ansiedad pueden influir en la función gastrointestinal y contribuir al malestar digestivo que experimentan algunos deportistas. PubMed
Además, un estudio con deportistas de deportes de equipo encontró que la ansiedad se relacionaba con una mayor presencia de síntomas gastrointestinales durante la competición. PubMed
Así que esa molestia puede ser real.
No significa necesariamente que estés enfermo.
Puede ser una de las formas en las que tu cuerpo expresa que la competición te importa.
Pero si no tengo hambre, ¿por qué debería desayunar?
Porque competir también necesita energía.
En adolescentes, omitir el desayuno produce cambios que van más allá de tener hambre.
Un ensayo realizado con chicas adolescentes encontró que, al saltarse el desayuno, presentaban menos sensación de energía y concentración y más cansancio durante la mañana. PubMed
También existe investigación específica en jóvenes deportistas.
En futbolistas de academia, aumentar el aporte energético del desayuno antes de una simulación de partido produjo mayor sensación de plenitud, pero no aumentó el malestar abdominal, y se observó además una mejora en la velocidad de conducción del balón. PubMed
Esto es importante.
Sentir nervios en el estómago no significa automáticamente que comer vaya a empeorar la situación.
La solución no es comer “muchísimo”
Aquí está la clave.
No se trata de obligarte a tomar un desayuno enorme cuando estás nervioso.
Se trata de encontrar qué desayuno toleras mejor y cuándo debes tomarlo.
El tipo de alimento, la cantidad y el tiempo que queda hasta competir importan.
Las comidas muy abundantes o especialmente ricas en grasa, fibra o determinados alimentos pueden aumentar las molestias gastrointestinales en algunos deportistas si se toman demasiado cerca del ejercicio. PubMed
Por eso, el desayuno de competición también se entrena.
Igual que entrenas un saque, una salida, un lanzamiento o una jugada.
Una estrategia más inteligente
Si habitualmente tienes molestias antes de competir, prueba a observar:
1. A qué hora compites
No es lo mismo competir a las 9:00 que a las 13:00.
2. Cuánto tiempo dejas entre desayuno y competición
Experimenta durante entrenamientos o competiciones menos importantes.
3. Qué alimentos toleras bien
El día importante no es el mejor momento para experimentar con alimentos nuevos.
4. Qué cantidad necesitas
Puede funcionar mejor un desayuno más sencillo que intentar comer exactamente lo mismo que cualquier otro día.
5. Cómo llegas de hidratación
La deshidratación también puede favorecer los síntomas gastrointestinales durante el ejercicio. PubMed
También puedes entrenar tu estómago
Puede parecer extraño, pero el aparato digestivo también puede adaptarse.
Una revisión sistemática sobre gut training —entrenamiento gastrointestinal— encontró que exponerse progresivamente a la ingesta de líquidos o carbohidratos durante el entrenamiento puede reducir algunas molestias gastrointestinales y mejorar la tolerancia. PubMed
La idea es sencilla:
no pruebes tu estrategia nutricional por primera vez el día de la competición.
Entrénala.
Comprueba qué te funciona.
Ajústala.
Y recuerda: el problema quizá no sea el desayuno
Si cada vez que compites notas molestias en el estómago, puede ser útil preguntarte también:
¿Qué pienso antes de competir?
¿“No puedo fallar”?
¿“Tengo que hacerlo perfecto”?
¿“Hoy tengo que demostrar que soy bueno”?
¿“¿Y si sale mal?”**
A veces intentamos solucionar desde la comida algo que también tiene un componente emocional.
Entonces quizá necesites trabajar dos cosas:
qué comes antes de competir
y
cómo gestionas lo que sientes antes de competir.
No necesitas dejar de sentir nervios
El objetivo no es despertarte el día de una competición importante completamente relajado.
Probablemente eso ni siquiera sea realista.
El objetivo es aprender a reconocer lo que ocurre y tener recursos para responder.
Respirar.
Preparar tu rutina.
Comer aquello que sabes que toleras.
Dirigir tu atención hacia lo que depende de ti.
Y empezar a competir.
Porque sentir mariposas en el estómago no significa que estés preparado para hacerlo mal.
Puede significar simplemente que estás a punto de hacer algo que te importa.
El cuerpo se entrena. La mente también.
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