Antes de competir: cómo convivir con los nervios
Los nervios no siempre son el enemigo. La clave está en reconocerlos y regular la respuesta.

Antes de competir pueden aparecer tensión, pensamientos rápidos o dudas. Poner nombre a lo que ocurre ayuda a separar la emoción de las conclusiones: sentir nervios no significa estar poco preparado.
Una rutina sencilla puede combinar respiración, un objetivo de proceso y una frase breve de foco. Lo importante es que se practique y que no se convierta en otra exigencia más.
Cuando la ansiedad es intensa, persistente o afecta a otras áreas de la vida, es importante consultar con un profesional sanitario cualificado.
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